Anaitasuna 12.12.09 [Medios]

Así lo cuentan en el Diario de Navarra:

Barricada hace vibrar el Anaitasuna

- El grupo desgranó las historias de la Guerra Civil de su disco "La tierra está sorda"

- Unas 3.500 personas llenaron el polideportivo pamplonés para un recital en solidaridad con Palestina

J.R.S. . PAMPLONA
Barricada relató en el Anaitasuna sus historias de la Guerra Civil, pequeñas y grandes, trágicas casi siempre, en un concierto que sirvió para presentar su último trabajo, La tierra está sorda, y para colaborar con un proyecto solidario con Palestina. Alrededor de 3.500 personas llenaron aunque sin excesivas apreturas el pabellón. Era un público heterogéneo en edad, desde veinteañeros a quien ya había cumplido los 40. Todos, o casi, eran fieles seguidores de los de la Chantrea.

Al menos conocían bien sus últimas canciones.

Como habían anunciado, dedicaron la primera parte del recital a La tierra está sorda. Comenzaron casi puntuales, a las 21.35, tanto que todavía mucha gente no había entrado al pabellón. En un escenario sencillo y acompañados siempre por Iker Piedrafita, ingeniero de sonido del disco e hijo de Alfredo Piedrafita, arrancaron con las tres primeras canciones del disco, Desfilan, Sotanas y Hasta siempre, Tensi, una de las más coreadas.

Aunque en adelante no seguirían el orden del disco El Drogas les dio unidad con sus explicaciones, más o menos detalladas, sobre cada canción. Así, contó que fue la lectura de Dulce Chacón la que dio pie a la canción de Tensi y a la postre a todo el disco, calificó el penal de San Cristóbal como uno de esos lugares de la memoria que existen en toda España o comparó a su Matilde Landa republicana con la activista saharahui Aminetu Haidar. Y así durante casi hora y media dieron cuenta de La tierra está sorda, repaso que terminaron con Por la libertad y Una lágrima en el suelo.

Luego tras un descanso y un comunicado de la ONG Médicos del mundo llegó el momento de los éxitos de siempre de los Barricada, con Sean bienvenidos como primer tema de esta segunda parte.

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De izquierda a derecha: El Drogas, Iker Piedrafita, El Boni y Alfredo Piedrafita, ayer, en el concierto del Anaitasuna. JESUS GARZARON

No podía faltar la crónica de Óscar Beorlegui:

Barricada llena de emoción Anaitasuna en una noche histórica

La banda desgranó los 18 temas de "la tierra está sorda" y remató con sus canciones clásicas

El público llenó por completo el pabellón, rindiéndose ante la legendaria formación pamplonesa

j. óscar beorlegui - Domingo, 13 de Diciembre de 2009.


El grupo Barricada, en el pabellón Anaitasuna.

El grupo Barricada, en el pabellón Anaitasuna. (IÑAKI PORTO)

Pamplona. La voz de los sin voz, la de los fusilados, encarcelados, huidos, represaliados de todo tipo y demás damnificados en general del bando que perdió la Guerra Civil de 1936: he aquí la que sonó ayer sábado con fuerza en el viejo Anaitasuna de Pamplona, haciéndolo en las voces de Javier Hernández Boni, Enrique Villarreal el Drogas, Alfredo Piedrafita e Ibon Sagarna Ibi, los incombustibles músicos de Barricada, quienes, respaldados en esta ocasión por Iker Piedrafita a los teclados, a las guitarras, al bajo en varias canciones y a los coros, comparecieron en éste, su escenario por excelencia, con motivo del inicio de la gira de presentación de La tierra está sorda, su flamante nuevo trabajo: ingente, pasional y reflexiva obra conceptual concebida sobre las consecuencias del golpe militar dirigido por Franco contra la II República. Contra, recordémoslo, el gobierno legítimo de la época. Bueno, y asimismo, también se escucharon las voces de sus familiares y allegados, víctimas directas de la sublevación también; también éstas sonaron y resonaron, además de en las de los músicos, en las de todos los presentes, un público integrado por personas de todas las edades, y que, llegado en algunos casos de provincias limítrofes, cantó la totalidad de las canciones nuevas con emoción contenida y no tan contenida en algunos casos; viviendo las canciones, al igual que los músicos, a flor de piel, y consiguiendo, en definitiva, que en algunos momentos se nos pusiera la carne de gallina. Que un sentimiento de nunca más recorriera el pabellón.

El concierto, maratoniano nuevamente (como acostumbran a ser los de Barricada en los últimos años), tuvo dos partes bien diferenciadas; una primera en la que sonaron todas las canciones del nuevo disco, que se prolongó hasta las once de la noche, y otra en la que, tras un breve descanso, ya en clave de fiesta, se sucedieron buena parte de los éxitos acumulados por la banda durante sus más de 25 años de trayectoria: temas como Sean bienvenidos, Rojo o Todos mirando, que fueron las tres primeras.

Así las cosas, ante una expectación sin precedentes (por mucho que suene a tópico), en medio de un ambiente propio de las grandes citas, la actuación se inició a las 21.30 horas bajo los sones de Desfilan, sonando luego Sotanas, Hasta siempre Tensi, y Cierra los ojos.

"Siempre supo la Iglesia a que lado ponerse. Buenas noches, Iruña. Todo empezó con una novela de Dulce Chacón, La voz dormida, la voz silenciada", saludó El Drogas a los presentes: a un público que desde el principio se mostró emocionado, cómplice con los músicos, ofreciéndoles calor a espuertas.

Volviendo al desarrollo de esta primera parte del concierto, verdaderamente emotiva, diremos que sobre el escenario montado en el Anaitasuna, un tanto sobrio si se quiere, al igual que la iluminación, el repaso de La tierra está sorda continuó con Infierno de piedras, La estancia o 22 de mayo, deparando momentos sublimes con las mismas antes de terminar esta primera parte con Pétalos, La libertad y Una lágrima en el suelo.

proyecto sugerente Tras sentar en los 80 los cimientos de su más que exitoso devenir, asentar su trayectoria con fuerza en los 90, saludar con tres grandes discos al nuevo siglo y llevar a cabo entre 2005 y 2008 un ejercicio de recuperación y recopilación de su propia memoria musical (plasmado en los CD/DVD Latidos y Mordiscos, la caja recopilatoria Barricada: 25 años de rocanroll, y el DVD Otra noche sin dormir), después de componer un montón de clásicos -como los que sonaron ayer en la segunda parte, canciones que ya forman parte de la memoria histórica de nuestro rock-, Barricada, con el depósito a tope y el cuentakilómetros a cero, decidió sumergirse en uno de los proyectos más sugerentes y grandes de su carrera, aportando con él su granito de arena a la ardua tarea de tratar de recuperar la memoria histórica… colectiva, en este caso: la preparación del CD-libro La tierra está sorda, trabajo que, en loor de multitudes, en medio de un éxito artístico y de público difícilmente igualable, fue presentado ayer en Pamplona. Un disco éste que, de salida, ocupó el puesto 6 de la lista oficial de ventas y que, a tenor de lo visto, estamos seguros de que va a volver a catapultar a la banda a las más altas cimas del rock.

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